David Freire, bajo

Su escuela: la vida. Su vida: el bajo. Sus maestros: la buena música.

Igual que muchos bajistas, David comenzó a emitir notas con el bajo en su adolescencia como efecto colateral ya que fue el último en escoger instrumento en su primera banda de Rock'n'Roll, formada entonces por amigos del barrio.

Como segunda consecuencia: la escena asturiana  ganó un músico que, teniendo también proyectos musicales en los que toca la seis cuerdas, consigue transmitir su solera, tranquilidad y groove de forma envidiable sólo si tiene el bajo sobre sus hombros. El rock and roll nacional (Ronaldos, Burning, Tequila o Rebeldes) y bandas como Stray Cats empaparon sus oídos al principio y, tras 20 años en la escena, se ha ido abriendo  a casi todo tipo de músicas desde el Soul hasta los acordes más potentes del metal actual.

Su escuela: la vida. Su vida: el bajo. Sus maestros: la buena música. Su aprendizaje fue 'al revés que todo el mundo, del feeling a la técnica'; David no rechaza clases sueltas para tener conocimientos de armonía imprescindibles en la música, pero no le interesan clases eternas de maestros aburridos, como él dice: 'tocar en bandas de rock'n'roll es la mejor escuela'.

Podríamos hablar de su conocimiento en sonido profesional, su aportación como músico y arreglista en los temas, su total implicación en los proyectos en los que participa, su fluidez con el contrabajo debido a su devoción innata por el rockabilly y su participación a lo largo de más de 20 años en una infinidad de bandas (llegando incluso a compartir escenario con Carlos Segarra de los Rebeldes), pero, como suele decirse, eso ya es otra historia...